NIÑO Y PISTOLA as ARTHUR AND THE WRITERS

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Apertura de puertas: 22-00
Venta anticipada: 7 euros, 12 con CD en taquilla

The Writers se forma a principios de los 2000 en Iowa. Tres de sus integrantes, Peter J. Manuel, Herbert Bean y Lucio Van Gelder, se conocían desde sus tiempos en el instituto, donde formaron parte de varias bandas de las que no se conserva ni el nombre. Dan sus primeros conciertos como The Writers haciendo versiones de los Beatles, los Jayhawks, Neil Young o ABBA, y pronto se les une Martin C. Mellon. Poco a poco van incorporando a su repertorio canciones propias. Pese al interés de algunas discográficas The Writers no muestran ninguna prisa por encerrarse a grabar y optan por seguir puliendo sus canciones en los directos. Ignatius R. Curtis, sustituye en 2004 a Martin C. Mellon tras la marcha de éste a Canadá. Fue el fallecimiento de su amigo el poeta Arthur Etres lo que les hizo decidirse a entrar en el estudio y grabar un disco homenaje basado en una de sus libretas de poemas. Lejos de conformarse con grabar en Estados Unidos, viajan a España, donde Arthur escribió gran parte de su poesía. Es entonces cuando pasan a llamarse Arthur & The Writers y editan su primer disco bajo el sello español Ernie Records.

Peter J. Manuel (voz y guitarra eléctrica)
El tío de Peter J. Manuel tenía un grupo con el que dice que llegaron a telonear a America y a la Creedence Clearwater Revival. Quizás por eso la infancia de Peter transcurrió rodeada de música: cantaba en el coro de la iglesia metodista a la que iba con su madre, tocaba el banjo o la guitarra en las barbacoas en el jardín de la granja de sus padres en Iowa, se encargaba de la percusión en la banda del instituto y no dejaba de componer canciones. Aún recuerda el día en el que tocar en un grupo dejó de ser un sueño para convertirse en casi en una realidad: con su tío Ed y su amigo Lucio Van Gelder tenían un concierto en un local de su ciudad haciendo versiones de los Beatles, pero al llegar al local no le dejaron ni entrar porque aún era menor de edad. Su buen expediente le permitió ir a estudiar cine a Los Ángeles. A los seis meses dejó la universidad: en una ciudad tan grande se sentía ahogado. De vuelta a casa empezó un proyecto para crear videoclips para canciones imaginarias, o quizás fuese para crear canciones para videoclips imaginarios. Pronto sus trabajos adquirieron un cierto renombre, y desde entonces compagina las giras y grabaciones con el grupo con el trabajo en el estudio que montó en su granja. Allí lo mismo colabora en proyectos de animación para anuncios publicitarios que se pasa meses enfrascado en el último clip de la banda.

Lucio Van Gelder (bajo)
La familia paterna de Lucio es de origen holandés y la materna de origen portugués. Entre sus antepasados hubo grandes navegantes, al menos ésa es la leyenda familiar, y Lucio siempre soñó con hacerse a la mar y vivir un naufragio. En lugar de eso, toda su infancia y juventud transcurrieron en Sioux City, una pequeña ciudad de Iowa, donde el mar sólo se ve en las películas. Él dice que su vida ha sido un naufragio en secano. Al terminar en el instituto, donde conoció a Peter y a Herbert, pasó varios años por distintas universidades, hasta que lo dejó para ganarse la vida como barman en cualquier antro que quisiese contratarle. Desgraciadamente, en ninguno duraba mucho: sus historias de viajes marinos podían gustar a algunos de los parroquianos, pero a ninguno de sus jefes acababa de convencerles que bebiera más él solo que todos sus clientes juntos. Con los años le ha ido llegando cierta estabilidad, ganada entre su afición a los libros (lee “Moby Dick” al menos una vez al año), sus largas sesiones de práctica con el bajo y un trabajo en la oficina de inmigración del estado de Iowa fácil de compaginar con las giras del grupo. Eso sí, cuando las giras recalan en una ciudad con mar, se le puede ver paseándose por el puerto con una mirada llena de nostalgia; de nostalgia de la peor clase, nostalgia por aquello que no se ha vivido.

Herbert ‘The Bullet’ Bean (batería y coros)
Aunque viendo su cuerpo hoy sería difícil de adivinar, en su primera juventud Herbert Bean fue una gran promesa del béisbol. Alguno de los récords que consiguió en el instituto todavía no han sido borrado de las estadísticas. Era tal la fuerza con la que golpeaba a la pelota que le llamaban “The Bullet”. Pero una lesión justo antes de entrar en la universidad le privó de una cuantiosa beca y le obligó a dejar el deporte. La energía que quemaba con el béisbol la aplicó entonces a la batería por sugerencia de Peter y Lucio, compañeros de clase que querían formar un grupo y no tenían quien se encargase de las baquetas. Era tal la rabia con la que tocaba, que acababa por romper un par de parches cada sesión de ensayos. Por eso sus compañeros le sugirieron tocar sólo con escobillas y en un kit de batería sin bombo, porque de lo contrario se arruinarían antes de empezar. Con los años, Herbert, que ha conseguido vencer su odio al deporte y colabora ocasionalmente como comentarista deportivo para cadenas de televisión de ámbito local, ha ido controlando su fuerza y sumando más elementos a la batería. Hay quien dice al verle tocar que todavía se puede apreciar el swing con el que bateaba. Y no son pocos los que reconocen su nombre como el de una de las grandes carreras truncadas del deporte americano.

Martin C. Mellon (arreglos extra de guitarra eléctrica y acústica)
La gran frustración de Martin C. Mellon es no haber nacido antes. Su familia, que se había enriquecido con el petróleo, se arruinó con la crisis del 79. Cuando Martin veía los álbumes de fotos que había por su casa, le parecía que algo no encajaba. Con pocos años más, en un mercadillo, dio con un lote de vinilos de los Kinks, los Beatles y los Byrds que acabaría por enamorarle de la música. De la música de otra época, claro. La universidad le dio la oportunidad de perder de vista a su familia, empeñada en recuperar el esplendor de antaño con negocios cada vez más disparatados, y se especializó en Estudios Agrarios. Se trasladó a Iowa a trabajar en una plantación de maíz. Allí coincidió con Peter en un concierto, tras el que hablaron de música durante horas, y enseguida se unió al grupo. Su vida parecía estabilizada, pero con la llegada al poder de George W. Bush su carácter se fue amargando, tanto por diferencias políticas como porque siempre sospechó que los negocios de los Bush habían tenido algo que ver con la ruina de su familia. Después de las elecciones del 2004 emigró a Canadá, indignado, porque se negaba a pagar impuestos en EE UU mientras Bush estuviese de presidente. Allí se ha instalado y vive con su pareja en un pueblo cercano a Toronto. La victoria de Obama dio esperanzas al resto del grupo de su posible vuelta a casa, pero él ya se ha acostumbrado a su nueva vida y sólo está dispuesto a cruzar la frontera para conciertos especiales.

Ignatius ‘The Ignition’ Ray Curtis (guitarra acústica y coros)
Ignatius quedó al cuidado de su hermano Darius tras la muerte de sus padres, cuando él apenas tenía cinco años. Los dos hermanos intentaron vivir solos en la casa de la familia, pero los servicios sociales les forzaron a pasar su infancia en un cambio continuo de familias adoptivas, de las que siempre se escapaban, y estancias en centros de menores. De esa época, en contra de lo que pudiera pensarse, le ha quedado el gusto por el nomadismo y la capacidad para ganarse la vida en cualquier situación imaginable. Cuando su hermano Darius decidió enrolarse en los marines, él le siguió. Sus conocimientos de mecánica le sirvieron en sus años en el ejército para ganarse el sobrenombre “The Ignition”. Darius murió en la segunda guerra del golfo. Ignatius volvió a EE UU y con lo poco que había ahorrado se compró una caravana. Durante unos años se ganó la vida arreglando los coches de los vecinos y vendiendo sus esculturas hechas con chatarra. Desde entonces ha cambiado varias veces de caravana, siempre con la compañía de una foto de la casa de sus padres y el póster de Farrah Fawcett en traje de baño de 1976 que su hermano Darius robó en la casa de una de las primeras familias que les adoptó. Entró en el grupo como roadie y conductor, pero asistía también a los ensayos y después se pasaba las noches practicando con la guitarra, hasta que un día les dijo a los demás que ya sabía tocar y que podría sustituir a Martin, quien por entonces había anunciado que se iba a Canadá. En el grupo parece que por fin ha encontrado a su familia.