MURMUR

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Apertura de puertas: 23-30
Venta anticipada: 8 euros en taquilla. 15 euros en taquilla + CD

MURMUR
My Glass Isn’t Half-Full, It Isn’t Half-Empty, It’s Broken

Desde Madrid –con un pequeño desvío en Inglaterra- Murmur aspiran a hacerse un hueco entre los grupos con voz propia del pop independiente español. Y después de lo que ya han hecho, parece tarea fácil. Lo que han hecho, aclaremos, es My Glass Isn’t Half-Full, It Isn’t Half-Empty, It’s Broken, su segundo disco, de kilométrico título, en el que las promesas que cumplía Seasize (2005) se hacen mayores.
Ya lo avisa el tono del (¿amargo?) título: Murmur facturan canciones de pop melancólico. “Es algo pretendido”, aclara Juan Sebastián, guitarrista: “Pero no por tener un mensaje deprimente, sino porque creemos que la belleza se puede construir con pensamientos melancólicos. Alguien dijo que era como una sonrisa triste”.
En algunas canciones de Murmur se escuchan ecos de bandas como Coldplay o The Postal Service, pero uno de los nombres que pueden salir en una conversación con sus miembros son los etéreos Portishead. “Es más una referencia platónica, idealizada”, explica Juan Sebastián, pero si en algo se pueden parecer al grupo de Bristol es en el uso de ciertas atmósferas inestables, ambientes melódicos y rítmicos que penden de un hilo y unas veces cambian de tercio, mientras que otras continúan en ese equilibrio aparentemente precario. Es una forma de contribuir a esa sensación de melancolía que se apuntaba más arriba. Otra vía son, por supuesto, las letras de Robert Williams.
Sí, las canciones de Murmur están en inglés, pero nada de meterles en el saco de grupos de aquí que cantan letras compuestas a golpe de diccionario o con un nivel de escuela secundaria: El inglés es la lengua materna de Williams y eso se nota, tanto en el acento y en la sonoridad de las palabras que escribe, como en las imágenes que evoca con ellas.
Entre sus estudios caseros y los Heatroom Studios de Madrid (con Karim Burkhalter como productor) Robert Williams (voz) , Gonzalo Redín (bajo), Sol Pindado (teclados), Juan Sebastián (guitarras y programaciones) y el recién incorporado Paco Ramírez (batería) han grabado un disco que les sitúa en un peldaño único del pop español: ni más arriba ni más abajo que nadie, simplemente en uno que sólo podrían ocupar ellos.

Darío Manrique

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