MOHAMA SAZ + Oskar Benas Instro Combo

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Apertura de puertas: 22:00
Venta anticipada:

Anticipada 10€ Entradium | Taquilla 12€

Mohama Saz

El universo de Mohama Saz está en expansión como el Cosmos. Como una galaxia en crecimiento anárquico, cada canción del disco va en su propia dirección, hiladas únicamente por el atrevimiento y el sonido único de la banda.

Los madrileños, que fueron cuarteto y que son ahora quinteto tras la incorporación de Rubén a las percusiones, avanzan su ejército hasta Armenia (escúchese «Erzeroumi shororo») y de allí nos acercan una melodía popular que es puro néctar sonoro. Del otro lado del mundo evocan también ese «free jazz» aberrante de cuando los negros hicieron daño al poder, así como la otra cara de ese movimiento, el «spiritual jazz», tan onírico, visionario y acuoso en la canción “Nenúfar».

En “Viva el rey” hay Krautrock, «quejíos» flamencos, rock de Anatolia, pop progresivo, misticismos árabes y mixticismos varios, rompiendo incluso su discurso oriental para dar vida a “Altiplano”, sexto corte donde traen la melancolía festiva de los andes bolivianos (recrean “Viday/Putucun», tonadas populares andinas).

Con todo, Mohama Saz huyen a grandes zancadas de lo «ya hecho» y del ejercicio de estilo. Porque «Viva el rey» es un disco oscuro, lúcido, alucinado y sobre todo de una vanguardia atemporal.»

 

 

OSKAR BENAS INSTRO COMBO

 

El universo creativo de Oskar Benas va más allá de los confines conocidos y se expande al margen de ámbitos previsibles defendidos equivocadamente por aquellos que se obstinan en afirmar que, en el ámbito vanguardista, los medios técnicos son el único mensaje que nos permite evolucionar. Nada más lejos de ese consumismo insustancial tan consecuente con lo último de lo último, ese panorama mal llamado independiente sobre el que teorizan fantoches imberbes que se creen semidioses.

 

En el caso de este artista gráfico y músico vasco (Barakaldo 1975), fundador de numerosas bandas de la escena desde principios de los años noventa, compinche en las giras de Atom Rhumba, Cabezafuego, Maika Makovski, Fermin Muguruza y un largo etcétera, las canciones se disponen con valores melódicos originales, enraizados en la tradición pero que nos resultan mucho más novedosos que cualquier avance tecnológico por muy revulsivo que pueda parecer.

 

En sus espectaculares temas se suma una visión mística del caos con una experimentación sensual del cosmos. El resultado son auténticas obras de arte que invitan a la sinestesia, en las que la destreza instrumental procrea sensaciones emotivas profundas, pura poesía instrumental que se incorporará con una facilidad y una empatía pasmosa a la banda sonora existencial y cotidiana de cualquier amante de la música que se precie.

 

Su obra, con sus luces y sus sombras, es una fuente inagotable de conocimiento, generadora de emociones y fundamento de relaciones interpersonales imperturbables y eternas. No hacerle caso se nos antoja una estupidez propia de estos tiempos mediocres en los que cuenta más el parecerse a que el ser únicos con todas sus consecuencias y riesgos.