M-CLAN

Compartir
Apertura de puertas: 22-00
Precio de taquilla : inv.

1. Necesitamos a M Clan ahora
Conocemos las reglas del juego. Las circunstancias mandan, y hoy la imagen de la música pop española se forja, más que nada, en televisión. Concursos, teleseries y promociones nutren de sensaciones juveniles con pies de barro a las nuevas hornadas de melómanos. No hay drama. Insisto: conocemos las reglas del juego. Aunque el problema no es hoy sino mañana. Nos acostumbramos a la hamburguesa y terminará por atragantársenos el guiso de ternera con sus patatas, su zanahoria, su pimientito…
La tele es un divertimento, vale, pero además necesitamos educación y referentes. Y aquí es donde entra M Clan. Forjados en la batalla del rock and roll, melómanos con pedigrí, memoria, gusto y perspectiva del género y acostumbrados a trabajar como artesanos (desde la esencia hacia afuera y no al revés), estos tipos son hoy más necesarios que nunca para recordar que la música, antes que negocio, fue una religión.

2. El Informe Maclanista
Ensayo de M Clan en los estudios Mirage (Cartagena). Recapitulación: M Clan es un grupo de rock. El rock es, a su vez, un código musical un poco en desuso en España, y también una estética antaño rebelde y hogaño pelín desvirtuada o acomodada.
Volviendo al ensayo, no hay tirantez y sí risas. Los cuatro componentes nucleares de M Clan y sus lujosos apósitos se preocupan de verdad: qué podemos ofrecer, cómo sacar más brillo a este estribillo, y así. Tratan a sus canciones como si fuesen personas y, aunque las desmiembran, es por su bien. Discuten los arreglos en función de sus necesidades: a algunos temas conviene practicarles una limpieza dental rutinaria, aunque otros requieren una intervención más notable, como un injerto de coros en la melodía o incluso un by-pass de percusiones para optimizar la circulación de la pieza.
Carlos Tarque, cantante y figura, comenta la conveniencia de una parte C en cualquier canción moderna que se precie. Ya sabes: estrofa, estribillo, estrofa, estribillo y, de repente, la parte C, que es la bola extra de la música pop, y que los Beatles potenciaron hasta la perfección. El ejemplo en el single Sopa fría sería esa estrofa que dice: “Y ahora me bebo el mar…”. Aunque, insisto, semejantes logros melódicos no se alcanzan sin haber hecho antes los deberes; el rock no aprueba a nadie por la cara.

3. Introducción a la Sopa fría
El nuevo disco de M Clan es un doctorado acelerado en rock clásico de raíz americana, tal como podría ser entendido por referentes como The Band, Eagles, Tom Petty, Jayhawks o E.L.O., por ejemplo. Estos nombres comparten una estética musical fraguada en el rock de siempre pero con arreglos de puro lujo (y cierta querencia pop heredada de los hallazgos de los Beatles) que los hacen accesibles a todos los paladares.
Con esta propuesta adaptada al código español, la banda murciana regresó a los brazos de Alejo Stivel (productor de sus mayores éxitos, artífice de Usar y tirar y Sin enchufe), otro devoto confeso del rock con fundamento. Su trabajo conjunto en los estudios Du Manoir (Francia) y ASK (Madrid) fue a parar, finalmente, a las manos de Richard Dodd en los Vital Recording de Nashville. Mucho ojo: Dodd ha ganado un Grammy pulsando botoncejos para Tom Petty y ha sido candidato en multitud de ocasiones por su trabajo con gente como Johnny Cash, Travelling Wilburys, George Harrison o Electric Light Orchestra. La mezcla y masterización del disco Sopa fría es, por descontado, la obra de un especialista.

4. El repertorio
Sopa fría huele a madurez y clase. Rock y elegancia. La parte guitarrera llega de la mano de Filosofía barata (que inaugura el disco con el sabor de un Tom Petty pasado de rosca), Ataque al corazón (el riff eléctrico viste de rock una melodía esencialmente beatle) y otros dos temas que por momentos recuperan a los M Clan de los primeros tiempos: Juerga general y Hasta la vista.
Aunque el auténtico hallazgo es el rock-pop de enjundia melódica de canciones como el primer sencillo, Sopa fría, Mario o Comunicando (cuya letra narra, con la “retranca” habitual en Carlos Tarque, un desencuentro en la era de la comunicación).
El grupo aborda nuevos sonidos en temas como La niebla (mandolinas, guitarras acústicas y órgano Wurlitzer activan un aura casi setentera) o Miedo (demoledora balada de mechero al estilo Aerosmith), ambas aderezadas con orquesta de cuerda de verdad.
El cancionero se completa con El hombre de las tabernas y la versión del himno Lola, de los Kinks, castellanizado (recuerda que estos chicos sacan petróleo de cuanto clásico adaptan: Llamando a la Tierra; Maggie despierta…).
En general, un repertorio amplio y cuyos matices sacan mayor partido a la banda. No sólo brilla el cantante (a eso ya estamos acostumbrados), sino que a la base rítmica de Pascual Saura (bajo) y Oti (batería) se le abre un mundo de posibilidades bien aprovechadas. Ruipérez asegura el centro del campo, organizando y abriendo juego. Carlos Raya y Boli se consolidan en el equipo a base de talento y espíritu creativo. Y Carlos Tarque es Carlos Tarque. No sólo canta: está en todas partes, como Maradona.

Resumiendo: ¿qué tiene este disco que no haya en otros?
Rock como ningún otro grupo hace en España; melodías que son éxitos en potencia (Sopa fría, Comunicando y un puñado más); audacia (una canción como Mario no se estila por aquí desde los cantautores-rock de los 70); una balada digna del mejor “rompelistas” americano (Miedo: qué falta les hace a nuestras radios una pieza como esta); grandes músicos-arreglistas y un cantante con personalidad.

5. Bio-discografía fundamental
M Clan, encabezados por el impar Carlos Tarque, representan hoy por hoy el gran grupo de rock español. Son oficiales de primera, gente de fiar. Se conocen el género hasta por el forro y optan por entregarnos ahora un álbum de rock-pop en su sentido más clásico: una lección de elegancia en los arreglos; dibujos armónicos que parecías haber estado esperando siempre, como a viejos amigos.
M Clan se formó en Murcia en 1993 para rápidamente hacerse un hueco en la escena rock estatal. Con su primer álbum, Un buen momento (Dro, 95), grabado en los estudios Ardent de Memphis, la banda se convirtió en puntal del hard rock de raíz, inundando los garitos de toda España de una música que venía a bautizarlos como “los Black Crowes de la Huerta” y despertando las alabanzas de la crítica especializada.
M Clan voló a Toronto para grabar Coliseum (Dro, 97), producido por Richard Chycki. El álbum (y posterior gira) albergaba una mayor influencia setentera y supuso un retroceso en las expectativas de los murcianos.
La resurrección llegó de la mano de Alejo Stivel, que dirigió al grupo en Usar y tirar (Dro, 99). Este tercer disco, que suponía un cambio de orientación hacia un rock más accesible, contenía Chilaba y cachimba, Quédate a dormir, No quiero verte y, especialmente, el éxito Llamando a la Tierra (versión del Serenade de Steve Miller Band), que lanzaba a M Clan a la primera división del rock nacional. Sin apenas tiempo de digerir su nuevo estatus, la banda se entregaría a la grabación de Sin enchufe (Dro, 01), disco en directo que sacaba provecho de sus excelencias como músicos, repasando su repertorio en formato acústico y aportando un puñado de temas nuevos. Entre ellos, el mayor hit de la historia de M Clan: Carolina. Con este tema, el grupo se colocó entre los superventas de la escena nacional.
Fruto de desavenencias en lo musical y en lo personal, Santiago Campillo dejaba su plaza como guitarra solista a Carlos Raya (con experiencia en Sangre Azul, Antonio Vega o Quique González). Con él, y con la incorporación de Alejandro Climent “Boli” (ex Flauters) en el teclado, el grupo publicaba Defectos personales (Dro, 02), que contaba con piezas tan populares como Dando vueltas, Otro año más y, sobre todo, el rock Antihéroe. Poco más tarde, las andanzas de los murcianos quedaban reflejadas en el libro biográfico Pasado Imperfecto: Conversaciones con M Clan (SGAE/ZdeO, 03).
¿Reeditará M Clan el éxito de sus últimos álbumes a base de Sopa fría (Dro, 04)? Desde luego, sí. Aunque eso es un detalle menor, si me disculpas. Lo realmente importante es que, con lo que está lloviendo hoy en el panorama musical español, todavía queda gente capaz de firmar canciones que escuchas con alivio y guardas en tu discoteca particular sin que te tiemble el pulso. Son, quizá, espero, nuestros nuevos clásicos.

Texto: Tito Lesende
——————————————-
Que el rock no está de moda en España, no es ninguna noticia, a estas alturas del partido… En realidad, incluso en los mejores momentos, a principios de los 80, no dejaba de ser un fenómeno musical y social, sólo apto para espíritus inquietos y dinámicos, con un punto de rebeldía…

Pero todo eso no ha supuesto ningún problema para los murcianos M-Clan, más bien al contrario; identificados hasta la médula con un género que no perdona tonterías y “difícil” en lo comercial, estos chicos han sabido labrarse una trayectoria atractiva y honrada que incluso les acerca al gran público con frecuencia.

Todos ellos son músicos “currados” en mil y un conciertos e historias y sólo hay algo más divertido que escuchar las anécdotas de Ricardo Ruiperez y Carlos Tarque en “la intimitat”, y es disfrutar de sus potentes directos.

La voz poderosa y personal de Carlos, (…aquí o se canta de verdad, o te dedidcas a otra cosa…) las bases rítmicas de “Oti” y Pascual Saura, el piano de “Poli”, más las guitarras cálidas de Ricardo, apoyado desde hace algún tiempo por el maestro Carlos Raya, conforman una auténtica banda de rock, de las de toda la vida, de esas de las que siempre guardas un recuerdo muy especial. Una banda que no tiene que envidiar a nadie… Hace tiempo que afirmé y me mantengo en ello, que estos chicos, encima de un escenario les daban caña a los mismísimos Black Crowes…

Si crees que exagero acércate a uno de sus conciertos y luego me cuentas.

Tato Puerto
(Programa ‘En vivo’, Radio 3)

FOTOS ACTUACION 25 ANIVERSARIO



CRÓNICA CONCIERTO M-CLAN

El rock como hace cuarenta años...

M-Clan están de moda. Ahora gracias a su “Sopa Fría”, hace algún tiempo fue por “Carolina”. Su rock clásico, bluesero, al estilo Creedence o los primeros Rolling Stones resulta pegadizo y fácil de escuchar, a pesar de la uniformidad estilística de todas las canciones de la banda.



La sala Sol estaba repleta de fans, y no era nada sorprendente. “La Sopa Fría” se podría considerar la “canción del otoño”, llevan mucho tiempo cosechando seguidores incondicionales amantes del rock y además se lo montan muy bien en directo. Carlos Tarque demostró que a pesar de no ser ningún showman convence gracias a su enorme voz esculpida a imagen de la de muchos grandes de esos que la banda admira, rockeros de hace treinta o cuarenta años que nos vienen a la memoria al escuchar a los murcianos. También nos los recuerdan muchas veces a propósito, debido al gusto de la banda por las versiones.



Es lo que ocurre con la que incluyen en su último álbum, “Lola”, una apuesta algo más pop pero igualmente retro. Según Carlos es la influencia de Carlos Raya, y también la de Alejo Stivel, que fue el primero en pensar en versionar a los Kinks. Tampoco faltó “Llamando a Tierra”, la versión murciana del “Serenade” de Steve Miller.



Con el éxito asegurado de antemano, M-Clan llevaban preparados nada menos que tres bises, que comenzaron con la esperada sopa. Para terminar, “Un buen momento”, como el que hicieron pasar esta noche a sus fans en la tercera visita de M-Clan a la sala Sol.



Por: Eva Contreras (Heineken.es)