JONSTON + TORTEL

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Apertura de puertas: 22-00
Precio de taquilla : 10 €
Venta anticipada: Anticipada en ESCRIDISCOS 8 €

JONSTON

JONSTON- Taller de Memoria (Pez Plátano Discos)

Jonston ha vuelto, y lo hace dando un paso de gigante, dándolo todo y vaciándose sin pudor en un disco que no tiene un solo detalle de relleno. Se arriesgó a romperse en el intento, pero sale crecido y reforzado. Dos años después de su debut homónimo para el sello Limbo Starr, Jonston toma las riendas de su carrera. Desencantado por la falta de rumbo de la industria musical y armado con una decena de canciones deslumbrantes, vuelve dispuesto a poner patas arriba los cimientos del panorama del pop nacional con un disco conceptual sobre su infancia, adolescencia, amigos y primeros amores y desamores. Pero que no cunda el pánico: “Taller de memoria” es un disco conceptual, sí, pero también es un disco de POP, en mayúsculas. Con la mirada puesta en The Kinks, The Go-Betweens y Vainica Doble, Jonston habla de su entorno, de su pasado y de su memoria, pero al hacerlo está hablando también de ti y de tus propios recuerdos, del oyente que hace suyas las canciones al escucharlas.

Desde los primeros rasgueos de una guitarra española que rompe con el indie canónico, el disco supone el perfeccionamiento definitivo de una fórmula que es ya marca de la casa: melodías contagiosas y pegadizas; una voz natural y sin educar, cercana y despreocupada, que se crece y fascina con cada escucha; y unas letras estupendas que consiguen eso tan difícil de conectar con la sensibilidad universal a partir de los sentimientos más íntimos.

Escuchar “Buenos recuerdos” es volver a esos años de la adolescencia, en los que perdías el tiempo cada tarde junto a tus amigos. Y cada canción de “Taller de memoria” acaba siendo así: construyendo imágenes mentales que te llevan a revivir tu propio pasado, envueltas en melodías coloristas y arreglos memorables.

“¿Tomamos un café? / Será mejor que no / A ver si te das cuenta / de que estoy mucho peor que tú”.

Y si es difícil conectar con la sensibilidad general cuando se habla de recuerdos de adolescencia, más complicado resulta aún que esa conexión funcione cuando hablamos de amor. Y ahí Jonston vuelve a dar en la diana con líneas que van directas al corazón, como la bellísima “No debería volverme a enamorar” o “Un nuevo, nuevo amor” (esta última con la voz invitada de Muni Camón). Estas canciones tienen un brillo y un calor que hace que te sientas bien dentro de ellas, que reconforten al escucharlas. El tono emocionante y melancólico de todo el disco no está nunca exento, sin embargo, de una luminosa nota de optimismo: todo puede ir siempre a mejor, y de hecho así va a ser.

“No te conozco ya / rompe la foto y tírala / tengo tendencia a quedarme atrás”.

Con el optimismo y las ganas de comerse el mundo de quien se sabe portador de una colección de canciones intachable y convincente (por no hablar de su formidable estado de forma en directo), Jonston se ha echado la manta a la cabeza con este segundo disco. Ha abandonado un sello establecido y respetado como Limbo Starr para retomar personalmente y con valentía la dirección de su carrera y editar su nuevo disco en su propio sello, Pez Plátano Discos.

El disco se grabó en directo y sobre cinta analógica, con la banda al completo tocando a la vez en el estudio de Paco Loco en El Puerto de Santa María. La atmósfera lograda durante la grabación y la inmediatez y espontaneidad de las sesiones (las bases se grabaron en dos días, el disco completo –mezclas y masterización incluidas- se acabó en seis) se reflejan en ambientes bailables y con tanto groove como el de “Comandante Cousteau”, el country trotón de “Sherlock Holmes”, el trallazo psych-pop de “Cuatro ojos” o el soul-pop imparable de “Horóscopo del teletexto”.

Sin pensar en estrategias de marketing ni en chorradas que dan la espalda a los nuevos tiempos que vivimos, “Taller de memoria” va a estar disponible desde el 11 de enero en descarga gratuita (en http://jonston.bandcamp.com), y al poco se podrá conseguir también en vinilo (con lujosa portada desplegable de Olaf Ladousse, y CD incluido en el mismo vinilo).

Los que ya hemos escuchado el disco no podemos quitarnos estas melodías de la cabeza, y tampoco queremos olvidarlas.

Cantamos con Jonston: “Voy a apuntarme a un taller de memoria / van a borrarme los malos recuerdos / Envuélveme los buenos / que esos no quiero perderlos”.

“Jose Ignacio Martorell, ¡presente! / Pueden recoger mis trozos al salir”. Jonston ha vuelto, y lo hace dando un paso de gigante, dándolo todo y vaciándose sin pudor en un disco que no tiene un solo detalle de relleno. Se arriesgó a romperse en el intento, pero sale crecido y reforzado. Dos años después de su debut homónimo para el sello Limbo Starr, Jonston toma las riendas de su carrera. Desencantado por la falta de rumbo de la industria musical y armado con una decena de canciones deslumbrantes, vuelve dispuesto a poner patas arriba los cimientos del panorama del pop nacional con un disco conceptual sobre su infancia, adolescencia, amigos y primeros amores y desamores. Pero que no cunda el pánico: “Taller de memoria” es un disco conceptual, sí, pero también es un disco de POP, en mayúsculas.

Desde los primeros rasgueos de una guitarra española que rompe con el indie canónico, el disco supone el perfeccionamiento definitivo de una fórmula que es ya marca de la casa: melodías contagiosas y pegadizas; una voz natural y sin educar, cercana y despreocupada, que se crece y fascina con cada escucha; y unas letras estupendas que consiguen eso tan difícil de conectar con la sensibilidad universal a partir de los sentimientos más íntimos. Con la mirada puesta en The Kinks, The Go-Betweens y Vainica Doble, Jonston habla de su entorno, de su pasado y de su memoria, pero al hacerlo está hablando también de ti y de tus propios recuerdos, del oyente que hace suyas las canciones al escucharlas.

Escuchar “Buenos recuerdos” es volver a esos años de la adolescencia, en los que perdías el tiempo cada tarde junto a tus amigos. Y cada canción de “Taller de memoria” acaba siendo así: construyendo imágenes mentales que te llevan a revivir tu propio pasado, envueltas en melodías coloristas y arreglos memorables. “¿Tomamos un café? / Será mejor que no / A ver si te das cuenta / de que estoy mucho peor que tú”. Y si es difícil conectar con la sensibilidad general cuando se habla de recuerdos de adolescencia, más complicado resulta aún que esa conexión funcione cuando hablamos de amor. Y ahí Jonston vuelve a dar en la diana con líneas que van directas al corazón, como la bellísima “No debería volverme a enamorar” o “Un nuevo, nuevo amor” (esta última con la voz invitada de Muni Camón). Estas canciones tienen un brillo y un calor que hace que te sientas bien dentro de ellas, que reconforten al escucharlas. El tono emocionante y melancólico de todo el disco no está nunca exento, sin embargo, de una luminosa nota de optimismo: todo puede ir siempre a mejor, y de hecho así va a ser.

“No te conozco ya / rompe la foto y tírala / tengo tendencia a quedarme atrás”. Con el optimismo y las ganas de comerse el mundo de quien se sabe portador de una colección de canciones intachable y convincente (por no hablar de su formidable estado de forma en directo), Jonston se ha liado la manta a la cabeza con este segundo disco. Ha abandonado un sello establecido y respetado como Limbo Starr para retomar personalmente y con valentía la dirección de su carrera y editar su nuevo disco en su propio sello, Pez Plátano Discos. El disco se grabó en directo y sobre cinta analógica, con la banda al completo tocando a la vez en el estudio de Paco Loco en El Puerto de Santa María. La atmósfera lograda durante la grabación y la inmediatez y espontaneidad de las sesiones (las bases se grabaron en dos días, el disco completo –mezclas y masterización incluidas- se acabó en seis) se reflejan en ambientes bailables y con tanto groove como el de “Comandante Cousteau”, el country trotón de “Sherlock Holmes”, el trallazo psych-pop de “Cuatro ojos” o el soul-pop imparable de “Horóscopo del teletexto”. Sin pensar en estrategias de marketing ni en chorradas que dan la espalda a los nuevos tiempos que vivimos, “Taller de memoria” va a estar disponible desde el 11 de enero en descarga gratuita (en http://jonston.bandcamp.com), y al poco se podrá conseguir también en vinilo (con lujosa portada desplegable de Olaf Ladousse, y CD incluido en el mismo vinilo).

Los que ya hemos escuchado el disco no podemos quitarnos estas melodías de la cabeza, y tampoco queremos olvidarlas. Cantamos con Jonston: “Voy a apuntarme a un taller de memoria / van a borrarme los malos recuerdos / Envuélveme los buenos / que esos no quiero perderlos”.

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