JOE HENRY en Los Martes al Sol

Compartir
Apertura de puertas: 22-00
Precio de taquilla : 25 €
Venta anticipada: 20 euros anticipada en www.ticketmaster.es.

Joe Henry, cita con un grande
No hay duda. Joe Henry es uno de los grandes de la música popular norteamericana. No se me caen los anillos al compararlo con Tom Waits, Randy Newman, o John Hiatt. Es más, probablemente esos artistas serían los primeros en contar a Henry como uno de los suyos. Elvis Costello, por ejemplo, es un admirador declarado de su obra, y no dudó en contar con sus servicios para producir ese maravilloso disco a dúo con Allen Toussaint, The river in reverse (2006).

Precisamente, su labor como productor puede ser la que mayor alcance haya podido tener, ya que en ese campo es toda una estrella cuya presencia suele ser garantía de buen gusto, autenticidad y alta implicación emocional. Desde que en 2002 se encargó del regreso a la primera división del soulman Solomon Burke, en el imprescindible Don´t give up on me, Henry es el nombre a tener en cuenta cada vez que se quiere dar nuevo brío a una gloria pasada (un rol que le sitúa casi a la par con el también superproductor Rick Rubin, aunque Henry suela estar más vinculado a estrellas del soul, el blues y el jazz de Nueva Orleans).

Pero el gran tesoro a descubrir son sus discos en solitario, donde Henry se revela como un cantautor con un lenguaje único, contruido a partir de retales de todos los estilos más arcaicos de la tradición norteamericana, y revestido con un manto de misterio que convierte su música en algo atemporal y magnético. Desde que en Scar (2001) empezó a investigar a tope todas las opciones que le ofrecía un estudio de grabación, y se dejó acompañar por músicos de la primera división del jazz, del blues y del rock de autor, no ha dejado de entregar maravilla tras maravilla, con una última parada en su reciente Blood from the stars .

Su voz también contribuye a la atmósfera, con un fraseo arrastrado y un carraspeo de tonos agudos que, y esto puede ser una apreciación muy personal, siempre me hizo pensar en lo que haría Sting si dejase su mansión en Italia para mudarse a un desván cochambroso debajo de un club de jazz.