JAMES HUNTER

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Apertura de puertas: 22-00
Precio de taquilla : 23 €
Venta anticipada: 20 euros anticipada en la Red de Ticketmaster

El reconocimiento público le llegó en 2006, a los 44 años, pero para entonces James Hunter, ese tipo con pinta de señor normal, llevaba ya dos décadas componiendo canciones, cantando, tocando la guitarra y acercando su música a la de los grandes pioneros del soul y el r&b.

Siendo un veinteañero, James Hunter (nacido en Colchester, Inglaterra, en1962) decidió probar suerte en la música y compaginarla con su trabajo en una empresa de ferrocarriles. Comenzó a actuar con el nombre artístico de Howlin’ Wilf (Wilfredo el Aullador, haciendo un guiño irónico al mítico bluesman Howlin’ Wolf) y con ese nombre grabó su primer disco en 1986. No volvió a editar otro hasta diez años después, en 1996 y ya con su nombre real, pero durante ese tiempo James Hunter siguió actuando y, sobre todo, se ganó el respeto de su gremio y de artistas como Van Morrison, que llegó a referirse a él como “una de las mejores voces y el secreto mejor guardado del soul británico” y no dudó en contratarle como músico para su banda.

Con el nuevo siglo James Hunter editó el álbum Kick it Around (2001) y cinco años después por fin llegó People Gonna Talk (2006), el disco que le lanzó a la fama para el gran público. El sello Rounded Records no sólo editó el disco en el Reino Unido, sino que lo promocionó con fuerza en Estados Unidos y, como era de esperar, consiguió un éxito abrumador. People Gonna Talk fue nominado al Grammy como mejor disco de blues tradicional (cosa que no significa mucho si tenemos en cuenta que en los Grammy hay algo así como medio millón de nominaciones y premios) y, lo que es más importante, puso a James Hunter en boca de todos.

Ahora, desde hace apenas mes y medio, está en las tiendas el nuevo trabajo de James Hunter. Se llama The Hard Way y es sencillamente un discazo. Dice la reseña de All Music que “la voz de Hunter está a medio camino entre la suavidad de Sam Cooke y la voz abrasadora de Bobby Blue Bland” y que “su banda podría haber trabajado fácilmente en los estudios de Hi, Stax o Chess”. Yo lo suscribo y añadiría que, en algunos momentos (el estribillo de “The Hard Way”, por ejemplo) hay algo en la voz, en el ritmo o en las formas que me recuerda al maravilloso Don Covay. Como ocurre con Eli Reed, Hunter es uno de esos artistas cuyas canciones podrían perfectamente estar grabadas hace cuatro décadas, en la época dorada de la música soul. Eso no tiene por qué ser bueno siempre, pero es maravilloso si suena así:

THE HARD WAY, la canción que da título al último disco, y una de las que más me gusta. James Hunter tiene varios medios tiempos juguetones de este pelo.