JAIME URRUTIA Y LOS CORSARIOS

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Apertura de puertas: 22-00
Precio de taquilla : 10 €
Venta anticipada: ESCRIDISCOS C/ Navas de Tolosa 4

REPORTAJE DEL CONCIERTO

No se deja Jaime Urrutia llevar por la corriente. Nunca lo ha hecho. Lo suyo es inventar nuevas formas musicales y para ello se necesita tiempo y reposo. ¿Que han pasado más de tres años desde la salida de su primer disco en solitario? Sí, ¿y qué? A un inventor de su altura no se le puede pedir que baile al compás de las prisas en las que nos movemos los mortales.

Sólo con pausa y reflexión se llega a un disco como El Muchacho Eléctrico. Sólo Jaime Urrutia es capaz de hacer que parezca sencillo lo complejo. Sólo él puede recordarnos que son necesarias las “Clases de rock’n’roll” para, un segundo después, y sin dejar de mirar desde el rock, lanzarse sin red a la esencia de la música popular (que de ahí viene el pop, nunca lo olvidemos), para buscar la canción perfecta.

Y El Muchacho Eléctrico es justamente eso: una emocionante colección de canciones perfectas. Canciones que enhebran historias de verdad y se mueven con soltura saltando géneros, estilos y ritmos para, desde ellos, sonar totalmente inéditas. Para recordarnos que hay mundos posibles en los que la más rigurosa y concienzuda calidad se hermana con la comercialidad más rotunda. Muchos buscan, pero sólo superdotados como Urrutia lo encuentran.

¿Cuántos discos de los que escuchamos incluyen once singles incuestionables? ¿Cuántos discos actuales no tiene material de relleno? Muy pocos. Pero así es El Muchacho Eléctrico, un álbum inagotable desde que suena la primera nota hasta que se diluye la última. Los suyo son canciones que nos enseñan una lección que nunca tendríamos que olvidar: el pop no tiene edad (y puede llegar a todo tipo de audiencias). Los discos pop son obras de arte popular que han de satisfacer los paladares más variados sin que los ingredientes empleados en su elaboración caigan en lo ramplón y lo fácil. La fórmula no está al alcance de cualquiera. Pero es que Jaime Urrutia no es cualquiera.

Jaime Urrutia, para quien no lo sepa, tiene reservado por derecho un capítulo de honor en la Gran Historia del Rock y el Pop Español. 25 años dedicándose a esto y escribiendo canciones que son parte fundamental de la banda sonora de nuestro país. Canciones que superan barreras generacionales, pasan los filtros más rigurosos de controles reguladores de calidad y pellizcan almas, fibras y corazones de todo aquel que las escucha. Durante años, al frente de Gabinete Caligari, firmó y cantó temas como “Cuatro Rosas”, “Camino Soria”, “El calor del amor en un bar”, “La culpa fue del cha-chá-chá”, “Que Dios reparta suerte”… Y en solitario, con su primer disco, Patente de Corso, nos deleitó con “Qué barbaridad!”, “Castillos en el aire” o “¿Dónde estás?”. Ahora, El Muchacho Eléctrico se antoja como un eslabón más en esa cadena creativa que le sitúa en un puesto único como compositor e intérprete de delicadas canciones que saben cómo conectar con todo tipo de oyentes y sensibilidades.

Dentro de un tiempo recordaremos que El muchacho Eléctrico contenía Canciones (así, con mayúscula) como “Clases de rock’n’roll”, “Cariño”, “Nada por aquí” (acompañado al micrófono por Bunbury), “Pasimisí, pasimisá”, “(Saca tu culo) de aquí”, “Pitusa” o “Maribel” y que éstas son clásicas del pop español. Pero, por ahora, son canciones que deben ser disfrutadas en este momento: estamos asistiendo al nacimiento de un disco clásico y tendríamos que sentirnos felices por estar viviéndolo de primera mano.

Que nadie deje de mover los pies (y la cabeza). Que se refresquen las ideas y que soplen nuevos vientos en el pop español, que Jaime Urrutia ha vuelto para alegrarnos la vida.

EL MUCHACHO ELÉCTRICO canción a canción por JAIME URRUTIA



1. “Clases de rock‘n’roll”

Aunque abre el disco es la última canción que grabamos. Es un homenaje a gente que me gusta, a algunos de mis mitos: Elvis Presley, Chuck Berry, Keith Richards, Guille Martín y Loquillo. Me gusta la filosofía del estribillo: “no has de faltar a tus clases de rock and roll”, es que son fundamentales. Quise escribir que son tan importantes como la historia o las ciencias.



2. “Nada por aquí”

Es un rock and roll que me recuerda un poco a los Doors, otra de mis referencias, con ese rollo de principios de los años 70 un poco misterioso. Cuando la maqueté, por el tono de voz, me pareció que le iba perfectamente a Enrique Bunbury. Le pasé la maqueta, se entusiasmó y la cantó. Es un tema un tanto oscuro, que habla un poco de magia pero que contrasta con ese final de “nada por aquí, nada por allí, sólo mediocridad”, un apunte de crítica social.



3. “Maribel”

Es la letra divertida del disco, algunas amigas me han dicho que esto de qué va. Pero “Maribel” habla de que a mí me gustan las chicas rellenitas, no me gustan las flacas, me atraen sexualmente las chicas contundentes, y es un canto para que te sientas a gusto con cómo eres, que no hay que amargarse. No dejarse llevar por los modelos publicitarios. También musicalmente tiene un punto brasileño. Pero le hemos dado un toque muy rockero, con un sólo de armónica y luego con la guitarra.



4. “Pasimisí, pasimisá”

Tiene que ver con experiencias que he vivido últimamente, en las que se han roto amistades, pero la vida sigue y hay que tirar adelante. De ahí los versos “si tú pasas de mí, yo paso de ti”. Es una canción que está un poco en la misma onda que “Cariño”, de algo intimo donde uno cuenta sus frustraciones. Rítmicamente es la más Gabinete Caligari de este disco; un medio tiempo, que Gabinete los hacíamos muy bien. Los arreglos son de Germán Vilella. Hay una parte con metales que me gusta mucho.



5. “(Saca tu culo) de aquí”

Es un rock puro y duro, es un riff de guitarra que fui madurando muy poco a poco, fue una canción muy costosa. Dentro del rock mis gustos nunca han sido heavys. Esta es mi forma de ver el rock más duro. La guitarra es de Salvador Domínguez, yo lo adoraba y este tema me pareció ideal para que metiera su guitarra. La letra habla del terrorismo, de la mala suerte de que te pille una puta bomba en un atentado como el del 11-M o el de Londres. Lo único que puedes hacer es correr, intentar sacar el culo de ahí.



6. “Si la vida te lo da”

Es un tema del grupo valenciano La Rocka, ya en el anterior disco metí otra canción suya, “Mentiras”. Ellos me tienen muy cogido el punto y han pillado una muy buena onda escribiendo canciones. Me la tocaron en el estudio y me encantó, Esteban Hirschfeld la desarrolló.



7. “Dame más”

Va un poco en onda brasileña, medio bossa nova, algo que ya anticipábamos en algunas canciones de Patende de Corso (“Toda mi vida”, “Escándalo de amores”), Tengo ese gusto por la música brasileña, aunque luego no tiene nada que ver, lo que intento es adaptar esos ritmos a rock o pop. El tema es esencialmente de Esteban.



8. “Pitusa”

Es la balada del disco, medio soul. Está basada en Fortunata y Jacinta, de Benito Pérez Galdós, y enlaza con una historia personal. Es como la joyita de este álbum, le dimos muchas vueltas y al final la dejamos sólo con lo justo. Elaboramos una canción muy pop. Diego García creo que hace un gran trabajo con la guitarra.



9. “Cariño”

Es la primera que escribí para este disco, es un tema inspirado en el beat pop, me suena un poco a cosas de los Jam o de la época psicodélica de los Beates. Soy un tipo muy cariñoso al que le gusta que le den cariño: “cariño, dame cariño”.



10. “Azzurro”

Es una de mis canciones fetiche de toda la vida, escuchaba tanto la versión en Italiano de Adriano Celentano como la que hizo en castellano Luis Aguilé. De ésta última he utilizado la frase “los trenes de los deseos van al contrario de la realidad”, aunque hemos hecho nuestra propia versión. Cuando hice la maqueta todo el mundo me decía que mi voz era muy Celentano, cosa que me hizo sentir orgulloso. Es una canción que me parece que me va como anillo al dedo. Es un tema de Paolo Conte, pero he hecho una versión muy clavada a la que tocaba Celentano.



11. “El hombre que hay en mí”

Es un tema que me recuerda el sonido que tenía Dylan en la época junto a Al Kooper. Es un homenaje a ese tipo de rollo, con la letra más comprometida en lo personal de este disco. Estuve pensando que esta canción le diera título al disco, pero me parecía un poco pedante llamarlo así. Habla de que todos tenemos una doble personalidad: el animalito que llevamos dentro, el que se emborrachó ayer y hoy hace que te sientas fatal.