HAPPY LOSERS

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Apertura de puertas: 23-30
Precio de taquilla : 12 €
Venta anticipada: 10 € anticipada en Escridisocs, www.poproducciones.com + CD de regalo.

Corría el año 1993 cuando los Happy Losers se dieron cuenta de que existían. Por razones oscuras y desconocidas, un buen día estos cuatro aseados y barbilampiños personajes aparecieron en los sótanos de una tienda de instrumentos de música del sur de Madrid (de clara orientación heavy), en un entorno de 3×3 metros a modo de local de ensayo y rodeados de celdas del mismo tipo inundadas de jóvenes de pelo largo, ataviados en negro y metal y con la garganta cruelmente desgastada de tanto gritar a las fuerzas del mal. En este entorno tan enigmático brotaron las primeras canciones de la banda que de forma increíble tenían una evidente y marcada estructura de canción POP y que, afortunadamente para todos, no salieron de allí.

Antes de mudarse con los trastos de hacer ruido a un entorno mucho más familiar donde hoy se encuentra el centro de operaciones de la banda, el grupo pasó un verano en los locales de ensayo que posteriormente se convirtieron en un trozo de los estudios ROCK SOUL. Allí, en una tarde de elevadas dosis de valentía y auto estima, se registró de forma precaria con un aparato marca COMPUTONE y evidentemente en una sola y desamparada pista, la grabación que les llevó (por razones que desconoce el redactor) a dar su primer concierto en la mítica sala SIROCO. La curiosa experiencia, por momentos cercana al happening, se repitió varias veces en muy poco tiempo, consiguiendo de esta humilde manera los dineros necesarios para meterse en un estudio y grabar algo decente en un soporte serio.

El estudio fue GREEN DRUM. Allí no sólo grabaron sus 4 primeras canciones en el estudio sino que entraron en contacto con Los Imposibles y Los Stupid Baboons que inauguraron enseguida la larga y duradera lista de amigos de los Happy Losers y con los que empezaron a degustar el fascinante mundo de la cultura POP…

La maqueta abrió las puertas de lo desconocido. Emisoras de radio piratas, revistas, fanzines, salas de conciertos, … todos empezaron a hablar de esos cuatro extraños recién llegados a ese mundo underground de los que no sé sabía muy bien ni que tipo de música hacían ni de qué marginal mundo habían salido, pero que tenían algo misterioso y especial. Fanzines del momento como THE RESERVE o HAPPY eligieron alguna canción de la maqueta para que apareciesen en los venerados recopilatorios que acompañaban a la revista. Se publicaron críticas favorables en SPIRAL o SUBTERFUGE y el grupo interpretó su característico concierto-performance por todas las salas de Madrid (incluida la extinta MARAVILLAS) llegando incluso a dar su primer concierto fuera de la capital, en Barcelona.

Y entonces apareció ROCK INDIANA. A pesar de unos conciertos que por momentos rozaban lo caótico y esa imagen nada rock de la que el grupo hacía gala (hay que poner de manifiesto en este punto que por aquel entonces el 50% del grupo necesitaba lentes correctoras, porcentaje que lamentablemente se ha incrementado hasta el 75% en la actualidad), los responsables del sello madrileño fueron capaces de sentarse a escuchar las canciones, disfrutarlas y ver mas allá. Como prueba de fuego, los Happy Losers fueron invitados a participar en un recopilatorio que el sello tenía entre manos con bandas españolas homenajeando a la Nueva Ola y que finalmente tomaría el nombre de Any time, any wave. Haciendo gala de ese insensato arrojo del que desde entonces han hecho gala los felices perdedores, eligieron sin dudarlo un instante revisar el clásico Man in the Corner Shop de THE JAM.

La osadía mereció la pena. No sólo apareció la versión en el citado recopilatorio, sino que meses después los Happy Losers debutaban en formato vinilo con su EP homónimo bajo la escudería ROCK INDIANA acompañando al número 5 de su reputado Fanzine y que sirvió de llave definitiva para que por primera vez se hablase de ellos en la necesaria referencia de RADIO 3.

Como paso previo a empresas mayores el grupo grabó bajo la atenta mirada de M. A. VILLANUEVA un segundo EP al que pusieron de nombre OK (léase OKA, pseudónimo del batería y alma de la banda) y que fue el detonante por el cual a partir de entonces el grupo fue considerado como una realidad en la práctica totalidad de foros especializados. Allí aparecían ya de forma contundente casi todas sus armas: armonías imposibles, arreglos ingeniosos y sobre todo … canciones.

Con lo que llegó la hora del primer larga duración. Durante dos semanas en las navidades de 1996 en ROCK SOUL y con la inestimable ayuda de sus propietarios de entonces, CARLOS TORERO y RICARDO DEL CASTILLO, se grabaron los 14 cortes que componen Make’em Laugh, título de la opera prima y grito característico de guerra de la banda por aquel entonces en las alegres rondas nocturnas post-concierto. Bajo dicha sentencia encontramos, de alguna manera, un no provocado pero certero resumen de la vida musical del grupo hasta ese momento.

Con gran éxito de crítica, make’em laugh amplió ostensiblemente el radio de acción de la banda dándoles a conocer tanto a nivel nacional (más allá de la escena madrileña) como a escala internacional, recibiendo impactantes críticas en revistas especializadas de solidez y credibilidad contrastada como AMPLIFIER o consiguiendo colar canciones en prestigiosas compilaciones internacionales (Mr Odd en Pop Under the surface Vol II – SUECIA).

Tras dos años plagado de conciertos y colaboraciones varias, el grupo decide de nuevo grabar un nuevo álbum. Esta vez el lugar elegido es EL JARDÍN PARAMÉTRICO. Complicaciones con el presupuesto, las fechas, estrellas rutilantes de la canción, los horarios y mil y una trabas que surgieron por el camino son superadas y por fin en Abril de 2000 aparece Apple Taste, donde las composiciones de la misma raíz de siempre son ahora vestidas con trajes mucho más complicados y vistosos. Violines, pianos, oboes, … aparecen para mezclarse con las cada vez más elaboradas armonías…

La acogida del disco es si cabe más contundentes y da pie a que el grupo complete una verdadera gira que les llevará a varios puntos de la geografía española y que tiene como colofón la participación en el FESTIVAL INTERNACIONAL DE BENICASSIM el verano de 2000.

La trayectoria internacional se consolida con este álbum con el que además surgen un gran número de seguidores en tierras japonesas lo que viene confirmado con el hecho de que la edición en vinilo (blanco) de Apple taste se vendiese casi exclusivamente allí o que la revista BEIKOKU ONGAKU incluyese una versión demo de Under a Song (uno de los temas de Apple taste) en uno de sus cotizados recopilatorios.

Ese mismo verano de 2000 son invitados a participar en el INTERNATIONAL POP OVERTHROW de LOS ANGELES (USA) y el grupo aprovecha para dar una mini-gira por tierras californianas tocando en San Diego, San Francisco y Tijuana además de en Los Ángeles.

Al finalizar aquel verano de ensueño y todavía con múltiples compromisos por concretar, los Happy Losers deciden desaparecer de los escenarios para preparar lo que será su tercer larga duración. Tras un año de trabajo y aprovechando los contactos de Rock Indiana con la banda australiana PYRAMIDIACS, surge la posibilidad de que MICHAEL CARPENTER sea el productor del nuevo álbum.

Y lo fue. El resultado es su último trabajo hasta la fecha HARRY, BEARDO, DOC & BARRY. Una vertiginosa y brillante grabación de la banda sonora del cortometraje LA INVITADA (de José Manuel Tenorio) la banda se embarca en una nueva gira por tierras españolas y una nueva actuación en el IPO californiano (esta vez como cabezas de cartel). A la vuelta del verano de 2002 los happy losers editan el misterioso y fascinante nuevo EP: Alexandria, donde quizás anticipen nuevas historias por venir….

¿Cómo continúa la historia?….depende de ti.

Milno Brion