CORCOBADO

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Apertura de puertas: 23-00
Precio de taquilla : 10 €
Venta anticipada: ESCRIDISCOS C/ Navas de Tolosa 4

REPORTAJE DEL CONCIERTO
A estas alturas del siglo XXI casi sobra una presentación de Javier Corcobado, pero es de rigor, a la salida de cada nuevo disco, aportar cierta dosis de información para activar el recuerdo de los que lo han amado y odiado, y para ilustrar, a quiénes aún no han tenido ese placer o el dolor, sobre el pasado y la actualidad de este artista español, aunque nacido en Frankfurt, cuya carrera musical y literaria empieza ahora a brillar con intensidad. Vaya pues, a continuación, una breve historia de este personaje que tanta influencia ha tenido en la música pop y de libre creación, sobre todo en España y México.
Comenzó a principios de la década de los ochenta montando grupos de ruido (Cuatrocientosveintinueve Engaños y Mar Otra Vez) y colaborando con artistas de espectáculos de vanguardia (Eva Liberten, La Caída de la Casa Usher, etc.) en la época posmoderna de la Movida. Con Mar Otra Vez grabó tres discos entre 1985 y 1987, los cuales todavía no han sido editados en CD, y cuyas copias en vinilo actualmente se venden a muy alto precio en las ferias del disco. Hay incluso un EP de Mar Otra Vez compartido con el Aviador Dro, Abrrr, de carácter sobriamente experimental, que es una pieza muy buscada por los coleccionistas. Mar Otra Vez fue uno de los grupos más arriesgados, estruendosos en el sentido más controvertido del rock’n’roll, y crudos de la mitad de los ochenta, que hasta influyó en la música electrónica de baile, industrial, que se programaba en las discotecas levantinas en aquellos momentos. Aglutinaron estilos muy variopintos, desde el mambo a la no wave, incluyendo el grito como arma y la guitarra genial, saturada de reberveración, de Gabriel Arias.
Tras una traumática disolución de la banda, Javier intentó iniciar su carrera en solitario en 1988. El conato se materializó en un nuevo grupo, desgarrador, rabioso y con cortocircuitos de blues: Demonios tus Ojos, que sólo grabaron un disco homónimo y que duraría tan solo un año. Los músicos en esta ocasión fueron Javier Colis, Nacho Colis y Javier Almendral. Hicieron conciertos de sonoridad extrema, irrepetibles e inolvidables, entre los que cabe destacar los compartidos con Sonic Youth en Barcelona y Madrid, y el de despedida de la banda en la sala madrileña Y’asta, allá por enero del 89.
En ese mismo año se inicia realmente la carrera de Corcobado en solitario. Graba Agrio beso, un álbum en el que su inquietud por la interpretación de canciones clásicas, melódicas pero con tintes ruidistas, se empieza a reflejar en los surcos. Edita también su primer poemario, Chatarra de Sangre y Cielo. Pero será en 1991 cuando se involucre en cuerpo y alma en la creación de canciones dotadas de dosis muy altas de belleza, estridencia y desesperación. La poesía se atornilla a las letras y a la música. Ollie Halshall, guitarrista de Gary Glitter, Nico, Kevin Ayers, John Cale y también de algunos grupos españoles famosos, que lamentablemente murió en 1992, aparece para producir el siguiente disco de Corcobado y Los Chatarreros de Sangre y Cielo, Tormenta de tormento. Una de las obras cumbres de la carrera de este cantante y compositor y, a la vez, una de las mejores bandas con las que ha trabajado. En ella estuvieron: Javier Arnal, Justo Bagüeste, Nacho Colis, Nacho Laguna, Susana Cáncer, Ana D. y Javier Bólido. La mayoría de ellos llevan años desarrollando sus actividades musicales por separado. Con Los Chatarreros de Sangre y Cielo, Javier hizo tres álbumes: Tormenta de tormento, Ritmo de Sangre y Arco iris de lágrimas. Este último fue otro de sus pináculos creativos.
Curiosamente, en esta primera mitad de los años 90, hubo muchos grupos, unos consagrados y otros noveles, que se interesaron por las letras de Corcobado y que pidieron su colaboración en este sentido, como Esclarecidos, Enemigos, Gabinete Caligari, Clónicos, Nacho Laguna, Susana Cáncer, Zü, Suso Sáiz, Calamaro y muchos otros. Fue también en esta década cuando aparecieron sus dos volúmenes de Boleros enfermos de amor, en los que interpretaba, a su manera, clásicos de Javier Solis, Olga Guillot, Armando Manzanero, etc., y cuando publicó su segundo libro de poemas, El sudor de la pistola 13.
Hacia la segunda mitad de la década de los 90, Corcobado vivió una interesante aventura con el emergente grupo asturiano Manta Ray, con los que elaboró un Lp e hizo una gira por toda la península. Inmediatamente después, en 1998, grabó su disco más desafortunado y desangelado: Corcobator, no carente, eso sí, de algunas sobrecogedoras canciones, como Dame un beso de cianuro. Éste es el final de una etapa en la carrera de Corcobado. A partir de 1999, Javier abandona Madrid y se va a vivir a La Coruña con la intención de descansar, recuperarse y reflexionar. A finales de 2001 vuelve a cambiar de residencia y se instala en México D.F. Allí comienza la composición de un nuevo LP, Fotografiando al corazón, que vio la luz en España en 2003, tras 4 años de desaparición pública.
A partir de este momento, se traslada al parque natural de Cabo de Gata-Níjar en Almería. Allí cumple uno de sus sueños literarios: escribir una novela que llevaba años ocupando sus pensamientos, El amor no está en el tiempo, que ha sido publicada recientemente por Tropismos (www.tropismos.com). Es desde ese lugar mágico, entre el desierto y el mar, de donde surge el último disco de Corcobado, el que tenemos ahora entre manos, titulado Editor de Sueños. Compuesto en su mayoría en un aljibe abandonado en medio del desierto y grabado en su propia casa, un cortijo aislado del mundo en los legendarios campos de Níjar. Es quizás su disco más puro, desnudo, sincero, melódico y fragoroso a la vez. Tejido con dulzura, violencia y elegancia por los músicos que lo acompañan en la actualidad: Paula Grau (sintetizador, voz, melódica y caja de ritmos), Vera Acacio (órgano, piano y guitarras), Javier Arnal (guitarras, percusión y coros), Salvador Soto (bajo) y Jesús Alonso (batería). Ha sido grabado y producido por Fino Oyonarte (Clovis y Enemigos). Para acercaros un poco más a esta hermosa colección de canciones, he aquí unas palabras su autor:

Siempre decimos que el último disco es el mejor, y esta vez no va a ser una excepción… Lo que distingue a éste de los otros es el método de confección y el reflejo impreso del aprendizaje al que nos somete la vida; desde la composición hasta la grabación. Empecé, un poco oxidado, en enero de 2006 a componer canciones. Mi objetivo primitivo era enredarme en las telarañas del ruido hasta la médula, mas una vez entré en materia, la cosa cambió… Empecé, casi sin darme cuenta, a hacer canciones clásicas y a escribir letras a propósito, no a musicar poemas, cosa que he hecho ya demasiadas veces; aunque sí que hay un poema musicado, Amar, un pequeño vals religioso del amor y el mar. Ya en marzo, encontré un aljibe seco en el desierto, entre pitas y chumberas, en el cual pensé encontraría una reberveración fantástica, pero no fue así, ya que estaba abierto por el techo cilíndrico y una de sus entradas aparecía totalmente abierta. No obstante, empecé a ir allí para aislarme de toda molestia humana, acompañado de mi perro Pelu, coautor de casi todas las letras de Editor de Sueños. El aljibe se convirtió en una factoría de canciones; allí se podían cazar al vuelo acordes, ritmos, melodías y letras. Hablo en estas canciones de mi vida, mis sentimientos e impresiones vitales, del amor, sobre todo y como siempre, de la muerte, de la necedad y mezquindad humanas… Una vez más he hecho canciones de amor según mi punto de vista. El mar ha sido el dios que me ha amparado, y mi mujer, mis amigos músicos y mis perros los que han hecho de ángeles guardianes. La incorporación de Javier Arnal, tras más de 10 años de separación artística, también ha sido providencial. Para mí, Editor de Sueños, es un elepé lleno de hermosas y delicadas canciones, como Susurro, Amar o Bahía eléctrica, esta última, una aventura de Paula que le aporta al disco una atmósfera y un aroma femeninos; algunas pueden llegar a ser escalofriantes, como Extermínense o No quisiera, otras, desquiciadamente bailables: Editor de Sueños, Invernadero, Orquesta de perros y Todo empieza con un beso. ¿Qué más puedo decir?, pues que ha sido un placer convivir con estas maravillosas personas durante la elaboración y grabación de todas estas canciones, y fundamentalmente con Fino Oyonarte, alguien a quien todos hemos acabado admirando por cómo es y por su capacidad de trabajo tan enorme… Deseo de todo corazón poder mostraros muy pronto todas estas canciones sobre los escenarios…

Editor de Sueños está distribuido por Dro Atlantic. El grupo inicia su gira de presentación a finales de octubre. Las fechas de los conciertos, tanto en Europa como en México, aparecerán en www.javiercorcobado.es según se vayan confirmando, así como las actividades de promoción, que abarcarán asimismo lecturas de fragmentos de El amor no está en el tiempo, intervenciones acústicas y la proyección del vídeoclip realizado por Rebeca Crespo a partir de la canción que abre el álbum: Susurro. Y para finalizar, les propongo un pequeño juego: 777145632/999789662. Escuchen la canción Orquesta de perros; un código más a descifrar…

Text:Angelene Winston